¿A qué le tenemos tanto miedo?

Luego de nuestra estadía en Seattle nos dirigimos hacia California por la costa de Oregón.  Una ruta más larga pero al estar encerrada entre tierra tener la oportunidad de estar cerca del mar no es algo que se deje pasar. Fuimos parando y disfrutando de las vistas tomándonos el tiempo de detenernos y disfrutar de la naturaleza y landscape del camino. Esto no fue algo que hicimos en nuestro viaje de 2015.  Teníamos ambos muchas ansias de llegar a nuestro destino y por lo tanto no disfrutamos del camino. Esta vez ha sido diferente lo que me muestra que hemos evolucionado y estamos más dispuestos a poner la atención en la jornada más que en el camino. Esto alargó uno aún más la ruta y al hacerse de noche tocaron las curvas de la carretera entre la oscuridad, la neblina y el reflejo de las luces de los carros que venían en dirección contraria. Toda esta escena parecía un episodio de Stranger Things. Finalmente vemos nuestro motel al lado de la carretera al cuál no le tomé foto de lo que me arrepiento porque no hay palabras. Me estaciono cerca de la oficina que se alumbraba con el reflejo de la luz roja de neón proveniente de la seña “No Vacancy” pude ver dos hombres adentro y le dije a Pablo “¡quédate en el carro!”. Entro a la oficina y me encuentro con los dos individuos vestidos de negro con un aspecto poco saludable hablando.  Respiro e intento no dejar que todas las ideas preconcebidas que he podido haber adoptado durante mi existencia me lleven a concluir que estoy en peligro. Respiro, sonrío y expreso mi intención de registrarme. El otro hombre sintiendo que sobraba en la oficina pequeña aún para dos, se marchó. El attendant extiende la mano para agarrar mi identificación y al alzarse la manga de su hoodie negro queda al descubierto una svastika que llevaba tatuada entre el pulgar y el dedo índice de su mano izquierda. En este momento le doy gracias a Dios que tengo un nombre cuya procedencia es difícil de pillar y además de que llevo tanto tiempo escondida del sol en el norte que mi piel no me delata. Continuamos con la transacción y regrese al carro. Le comento Pablo el cuadro que me encontré que no le dejó nada impresionado. Nos estacionamos frente nuestro cuarto y tan pronto abrimos la puerta fue un golpe de energía super negativa. Un cuarto con dos áreas cada una con una cama cosa que nunca había visto y sin aire acondicionado lo cual implicaba que teníamos que dejar las ventanas abiertas en un lugar donde por el momento no nos sentíamos nada seguros.  Pablo se pone muy nervioso mientras yo intento recordar que es solo un espacio y que yo resido en otro plano que hay luz dentro de mí y alrededor de mí, que el miedo está en mi cabeza. Trato de tranquilizar a Pablo, que pedía que buscáramos un Best Western, alentándolo a pensar en otra cosa que realmente no había justificación para tener miedo ya que no nos había pasado nada. A lo que él comenta que según lo que ha visto en la tele cuando las personas entran a un lugar así no salen. “I blame the media!” me repite una y otra vez. Yo me río de sus ocurrencias y me voy a duchar tranquila. Al irme a acostar sentí mucha sed y decidí ir al carro a buscar agua armándome de valor para salir en semejante oscuridad. Cuando de repente veo a un hombre parado al lado de un carro poco más abajo mirándome fijamente. Debido al desorden en el que viajabamos encontrar el agua no sería fácil. En ese momento los medios de comunicación se apoderaron de mí también y entré al cuarto; sin agua. Aunque me calmé me sentí con la responsabilidad de quedarme despierta a velar por Pablo. Al salir el sol, el panorama era muy distinto. Lo que cubría la oscuridad eran unos alrededores hermosos.  Con la luz del día entendí que el hombre que estaba fuera en el medio de la noche era el mismo que se fue de la oficina cuando llegué la noche anterior y que debía ser el hombre que velaba por la seguridad de todos los que nos alojabamos ahí y de nuestra propiedad. ¡Que ironía! Lo que me confirma las ideas que nos hacemos del miedo y como éste puede paralizarnos sin ningún motivo. Con la luz todo queda más claro.

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